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SEA LION DESAFÍA LAS SANCIONES ARGENTINAS: LAS PETROLERAS DICEN QUE SEGUIRÁN ADELANTE

Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, las compañías que impulsan el proyecto petrolero Sea Lion al norte de las Islas Malvinas, respondieron a las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno de Javier Milei.

Las empresas afirmaron que continuarán con el desarrollo del yacimiento y sostuvieron que la ofensiva argentina no tendrá, por ahora, un impacto material sobre el cronograma del proyecto.

La disputa por los recursos naturales de las Islas Malvinas volvió a escalar.

Luego de que el presidente Javier Milei anunciara un endurecimiento de las sanciones contra empresas, inversores y proveedores vinculados con actividades hidrocarburíferas realizadas sin autorización argentina en la zona en disputa, las compañías británica Rockhopper Exploration e israelí Navitas Petroleum salieron públicamente a defender la continuidad del proyecto Sea Lion.

En un comunicado difundido tras las declaraciones del Gobierno argentino, las operadoras afirmaron que consideran que los últimos acontecimientos no tendrán un efecto material sobre las actividades de desarrollo del proyecto ni sobre su calendario de ejecución.

 

Las petroleras dicen que tienen licencias “válidas”

La respuesta empresarial fue directa.

Rockhopper y Navitas sostienen que operan bajo licencias otorgadas por el gobierno de las islas administradas por el Reino Unido y que cuentan con el respaldo del Gobierno británico. Esa es la base jurídica invocada por las compañías para continuar con Sea Lion.

 

La Argentina rechaza completamente esa posición.

Para el Estado argentino, las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, junto con los espacios marítimos correspondientes, forman parte del territorio nacional y se encuentran bajo una disputa de soberanía reconocida internacionalmente.

Por ese motivo, Buenos Aires considera ilegítima toda actividad de exploración o explotación de hidrocarburos realizada sin autorización argentina.

La Cancillería recuerda además que las leyes 26.659 y 26.915 establecen sanciones administrativas y penales para personas físicas o jurídicas que desarrollen actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización de la autoridad nacional competente.

 

Milei apuntó directamente contra Sea Lion

El endurecimiento de la posición argentina coloca al proyecto Sea Lion en el centro de la disputa.

El Gobierno anunció acciones no sólo contra las compañías operadoras, sino también contra proveedores, accionistas, directivos y otras firmas relacionadas con las actividades petroleras en Malvinas.

Posteriormente se informó el inicio de procedimientos contra 45 personas y entidades vinculadas con proyectos hidrocarburíferos en torno a las islas. Entre las compañías señaladas aparecen Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.

La estrategia argentina busca aumentar el costo financiero, comercial y operativo para quienes participen de emprendimientos que el país considera ilegales.

Cancillería ya había anticipado que podía enviar advertencias a compañías petroleras, bolsas de valores, aseguradoras, bancos, inversores, prestadores logísticos y otras entidades relacionadas con estos proyectos.

 

Sea Lion sigue en marcha

Pese al conflicto diplomático, las empresas insisten en que el proyecto continúa.

Rockhopper informó en agosto que el desarrollo de la primera fase de Sea Lion mantenía como objetivo alcanzar la primera producción de petróleo durante el primer trimestre de 2028.

El proyecto ya había alcanzado su Decisión Final de Inversión en diciembre de 2025, después de que las autoridades de las islas aprobaran el plan de desarrollo y producción de las primeras fases.

Las obras preparatorias también avanzaron durante 2026, incluyendo trabajos en muelles, bases logísticas, infraestructura para trabajadores y fabricación de equipos de largo plazo.

En otras palabras, Sea Lion ya no se encuentra solamente en una fase exploratoria: las compañías avanzan hacia una explotación comercial a gran escala.

 

El mercado reaccionó

La respuesta empresarial, sin embargo, no evitó inicialmente una reacción negativa de los inversores.

Tras el anuncio argentino, las acciones de Rockhopper llegaron a caer más del 10% durante la jornada en Londres antes de recuperar parte de las pérdidas. Navitas también registró retrocesos en Tel Aviv.

Ese movimiento refleja que, aunque las compañías aseguran que las sanciones no alterarán materialmente el proyecto, el incremento de la tensión política y jurídica sí es observado como un factor de riesgo por los mercados.

 

¿Qué importancia tiene Sea Lion?

El yacimiento está ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, aproximadamente a 220 kilómetros al norte de las islas.

Rockhopper descubrió Sea Lion en 2010 y actualmente conserva un 35% de participación, mientras que Navitas controla el 65% y actúa como operador del proyecto.

El desarrollo previsto contempla múltiples etapas de perforación y producción.

De acuerdo con las últimas actualizaciones de las compañías, el proyecto mantiene como objetivo comenzar a producir petróleo en 2028 y posteriormente expandir considerablemente su capacidad.

Por eso el conflicto excede ampliamente una discusión diplomática.

Está en juego la explotación de un recurso energético estratégico en una región sobre la cual la Argentina sostiene derechos soberanos y donde el Reino Unido mantiene el control efectivo.

 

Dos posiciones completamente enfrentadas

El conflicto presenta dos interpretaciones jurídicas incompatibles.

Las petroleras consideran que cuentan con autorizaciones válidas otorgadas por las autoridades de las islas y respaldadas por Londres.

La Argentina, por el contrario, sostiene que ninguna autoridad británica puede disponer unilateralmente de los recursos naturales existentes en una zona cuya soberanía permanece en disputa.

Cancillería afirma que continuará adoptando medidas para proteger los derechos argentinos sobre el Atlántico Sur y específicamente ha señalado al desarrollo de Sea Lion como uno de los hechos de mayor gravedad ocurridos en los últimos años en materia hidrocarburífera alrededor de Malvinas.

 

La disputa entra en una nueva etapa

La respuesta de Rockhopper y Navitas deja una conclusión clara: las compañías no tienen intención de detener Sea Lion por las sanciones argentinas.

El Gobierno nacional, por su parte, intenta que avanzar con el proyecto tenga consecuencias económicas y comerciales para las empresas involucradas.

La disputa por Malvinas suma así un nuevo frente: además de la soberanía territorial, la diplomacia y la presencia militar británica, el petróleo del Atlántico Sur se convierte cada vez más en uno de los principales puntos de tensión entre Argentina y el Reino Unido.

El interrogante ahora es hasta dónde llegará la estrategia de sanciones argentinas y, especialmente, si logrará afectar el financiamiento, los proveedores y la logística necesarios para que Sea Lion comience efectivamente a producir petróleo en 2028.

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